LLENOS DE ARTE. REPLETOS DE AMOR.

LLENOS DE ARTE. REPLETOS DE AMOR.
LLENOS DE ARTE. REPLETOS DE AMOR.
LLENOS DE ARTE. REPLETOS DE AMOR.
LLENOS DE ARTE. REPLETOS DE AMOR.
LLENOS DE ARTE. REPLETOS DE AMOR.

Por Kevin Dirienso Poter - @kevindpoter

Sábado 13 de noviembre del 2021. Ya no hay 1,5 mts. Ni barbijo que nos separe de las ganas de disfrutar y menos si ese disfrute significa vivir una tarde de arte y solidaridad en la Famosa Isla Maciel.

Son las 14.30 hs. y luego de reparar un poco la resaca significativa que dejo una noche de rap de la mano de Orion Xl en Makena, junto con mi amada Encabrada nos proponemos tomar mucha agua, agarrar las bicis y pedalear los casi 12 km. que nos separan de un barrio mágico al que siempre es grato volver. La Isla Maciel es esa replica de La Boca pero del otro lado del Riachuelo, con fama de picante pero con una realidad solidaria y repleta de amor, este barrio pelea día a día contra la disparidad en la que nos encontramos viviendo. Mientras a 5 minutos en auto la gente pelea por ver quién es más codiciosa, en la Isla se pelean pero por otras cosas, como por ejemplo en llegar a fin de mes o que cada chico pueda comer mínimamente 4 veces al día. Eso es la Isla, una comunidad que pese a las adversidades sigue en pie de lucha, trabajando codo a codo en mejorar todos los días un poco, con los recursos disponibles pero con una condición: una sonrisa y todxs juntxs.

La excusa de nuestra visita fue la misma que hace dos años, cuando la visitábamos por primera vez en lo que fue el cierre del año con pintada masiva de Pintó La Isla, este proyecto germinado en el cráneo de Gerardo Montes de Oca que es totalmente autogestivo y que nació en el año 2014 en la Escuela Nº 24 con el objetivo de intervenir las paredes de la Isla formando hoy, 7 años después una galería inmensa de arte a cielo abierto. Caminar la Isla es toparte con obras espectaculares de muchos y diversos estilos realizadas por un sinfín de artistas. Pero no todo es graffitis y murales, ya que Pintó La Isla es uno de los tantos proyectos que trabajan de manera articulada para mejorar la calidad de vida en la Isla y fomentar con arte un cambio en esa mentalidad prejuiciosa condimentada por los medios amarillistas.

Esta vez, la excusa fue según Gerardo “reventar toda la pintura que teníamos luego de casi 2 años de parate”, y se notó. Más de 180 artistas arribaron a la Isla con sus bocetos para dejar su huella a lo largo y ancho de la fábrica ubicada en las calles General Rivas, 3 de Febrero y Carlos Pellegrini. Desde temprano graffiterxs y muralistas dijeron presentes y poco a poco las paredes desgastadas fueron recobrando vida. “Teníamos 200 litros de pintura que no usamos hace 2 años y un poco la idea era darle uso haciendo esto que no pudimos hacer durante este último tiempo. Vivimos momentos duros, la Isla lo vivió también y la intención era volver a juntarnos en esta jornada que es muy especial para nosotros y para el barrio en sí” cuenta Gerardo.

El día estaba estupendo, ideal para disfrutarlo al aire libre y respirando arte. Junto con Encabrada agarramos las bicis y así pedaleando por el Barrio de la Boca llegamos a Pedro de Mendoza y Almirante Brown para cruzar por ese monumental puente que une dos barrios tan iguales como diferentes. Del otro lado el ruido de las latas y la música nos hacían de Gps hasta llegar como por el olfato hasta las intersecciones de la calle General Rivas con Zapiola, esquina que funcionaba de escenario dónde tocarían los artistas de la jornada.

Llegamos un poco más tarde de lo planeado porque… pasaron cosas… Pero llegamos y la magia fue la misma. La isla te recibe, algo te pasa cuando la pisas. El barrio se sumerge en uno y se adueña de tu ser. Es muy complicado explicar con palabras y dar una muestra con ellas de todas las sensaciones corporales que recorren tu epitelio cuando caminas por esas calles llenas de niños jugando, de gente charlando, de vecinos tomando mate. “La isla se apodera de uno” me dijo Gerardo y la pucha si tiene razón.

Al llegar al lugar pactado, SANA estaba iniciando su show, eran casi las 17 hs y el Hip Hop profundo, sincero y completamente bien laburado de esta agrupación con Maxi Ruggiero (Ram Das) y Gerardo Montes de Oca (Chera) a la cabeza empezaba a sonar. La banda no escatimó en nada y se mando un espectáculo impresionante con banda y puesta en escena, repartiendo su mensaje por más de una hora.

SANA es más que una banda de rap. Suena como ninguna banda suena en nuestro país. Con cosas de Molotov y con un rap que tiene en sus Mc´s lo clásico de los 90` fusionado perfectamente con lo novedoso y haciéndose cargo de su mensaje, su impronta y sus objetivos. SANA es más que música, Sana es concepto y en cada canción dan una clara muestra de ello. Se la juegan y eso en el mundo programable de hoy es más que destacable.

Entra aplausos y mucho power hicieron un gran repaso por sus temas más viejos de su primer disco llamado “Quantum” y los más nuevos que le hacen honor a sus disfraces llamado “Pandemonium” y que está a punto de terminarse. Hubo tiempo y lugar para todo, hasta para ese hermoso candombe rap llamado “Tierra y Fuego” que hizo delirar a todos, Encabrada incluida que saco a relucir su sangre preta bailándose todo y ganando los aplausos de un vecindario que entre pinceles, pintura y stencils vibraba al ritmo de esta agrupación. Con las manos rojas de aplaudir la banda se despidió y la jornada entraba en su última parte.

Cuando la banda termino su show, los murales estaban casi listos. Algunos ya estaban terminados y eran el objetivo de los transeúntes que aprovechaban su vívido color recién pintado para sacarse fotos. La galería a cielo abierto que ahora es la calle General Rivas era un desfiladero de curiosos que se deleitaban con los más de 100 murales que fueron pintados en la jornada del sábado.

Al igual que aquella tarde del sábado 21 de diciembre de 2019, el barrio nos recibió con un abrazo que reconforta el alma en momentos complicados. La Isla es un abrigo, un refugio para patear el tablero de tu realidad y un espacio que te llena el corazón. La excusa una vez más fue compartir tiempo de calidad artística compartiendo con los vecinos un grato momento. Esa solidaridad propia de la Isla Maciel tan diferente a lo que te muestran de ella es lo que la hace mágica. Podes salir del barrio pero nunca te vas, siempre queres volver. Un vecino presto la luz, otro una escalera, algunos otros un par de bancos y así se fue armando nuevamente este cierre (tempranero quizás) de año para este proyecto hermoso que cobra cada día mayor fuerza llamado Pintó la Isla.

Hubo tiempo para las charlas post show y hasta para una carrera en bici con un niño de por ahí que termino empatada. Las calles de la Isla tienen ese que se yo viste, ese perfume que el tiempo no esfuma y que sigue ahí. Esas esquinas que eran cantinas y hoy son persianas oxidadas recuperadas por algún trazo mágico de algún artista, el empedrado hundido por el peso de los camiones y el interminable intercambio de experiencias entre vecinos, quienes dicen y afirman no querer irse de la Isla “ni por toda la plata del mundo”.

A la Isla Maciel, a la Famosa Isla Maciel parece faltarle muchas cosas, es cierto, pero le sobra la más importante: el amor. Así nos fuimos recargados de arte por lxs muralistas, llenos de música por SANA y condimentados de amor y solidaridad por este hermoso lugar a la vera del riachuelo…