SI TE DUELE TOMA UN COMPRIMIDO ENTERO...

SI TE DUELE TOMA UN COMPRIMIDO ENTERO...

Por Kevin Dirienso Poter - @kevindpoter

Poco a poco, al menos por este verano, las cosas van retomando su ritmo habitual. Los barbijos van desapareciendo y la necesidad del disfrute le gana a cualquier tipo de pánico pandémico. Con la felicidad y esa sensación estomacal única de quien disfruta los shows como si fueran propios me disponía a vivir una noche inmejorable en un lugar con su mística de la mano de, para quién les escribe, el mejor rapero de nuestro país. No soy un periodista formal, de todo lo que me enseñaron en la facultad, hago poco y nada. Doy opiniones y las defiendo con mis argumentos, intentando compartir la pasión que me generan artistas como el chino Orion Xl.

El lugar mítico pactado era Makena, aquel recinto ubicado sobre Fitz Roy casi esquina Cabrera en el corazón palermitano y que con su frente completamente pintado nos sumerge en una especie de selva musical dónde los sonidos de quienes se adueñan de ese alto escenario hacen el resto del laburo. La noche del viernes estaba ideal, cálida, sin viento, una velada bien de fines de primavera que alentaba a salir y disfrutarla. Con mi siempre fiel compañera de ruta agarramos una camperita liviana, la libreta, la lapicera y salimos tranquilos y seguros de disfrutar un grato momento de la mano de Orion Xl, un delirante que en este mundo de cuerdos es el loco más cuerdo de todos. Elegimos, por comodidad el 151 directo hasta Palermo. Luego lo de siempre: Acreditaciones y adentro.

Makena es un espacio agradable, una barra bien surtida y un ambiente ameno. En Makena se respira música y se contagia una vibra alta, dónde el cuarto arte es la estrella del sitio. Arribamos cerca de las 23:30 hs. ni temprano, ni tarde y la noche aún estaba virgen de rap. Rápidamente nos acomodamos desde dónde mejor se viven los shows, el epicentro mismo del público, abrigados de ese calor humano que forma la marabunta de gente. No hay pulseritas de VIP que puedan alejarme de la necesidad de sentirme uno más de la manada que con salto salto patada y codo vive un recital dejando la vida. No lo voy a negar, entrar a un recinto colmado de gente (con los protocolos vigentes) luego de casi dos años de la nada misma me impacto. La ansiedad y la algarabía jugaron sus cartas en mi cuerpo y el deseo de que el show arranque rápido se apodero de mí.

Eran pasadas las 00 hs. cuando se freno la música y así como sin llamar demasiado la atención apareció en escena el chino Orion con un buzo medio naranja y acompañado por Laion Beats para soltar por la próxima hora y media una catarata de data impresionante y totalmente justificada. El show, que forma parte de la gira Alerta (que ya aterrizo por Rosario y Córdoba, que lo  llevará por Bahia Blanca, Miramar y que se cerrará de “local” en La Plata el próximo 3 de diciembre) arrancó con Factor Humano un tema de los nuevos, uno de esos que integrará “Ictus” el siguiente disco del rapero platense. Poco a poco y luego de un primer tema dónde se logro acomodar el sonido, el chino se fue soltando para repartir rap para todos lados.

Entre temas nuevos y los clásicos de siempre, el espectáculo se fue armando y el público entró en un estado de ebullición impresionante. Makena estaba al palo y la gente saltaba, cantaba, bailaba, pogeaba de la mano de un artista diferente. Para entender al chino se necesita escucharlo con atención. Estamos tan acostumbrados a esos raperos de cotillón, esos a los que les importa más el tamaño de sus zapas y la cantidad de acero quirúrgico que se cuelgan en el cogote que ver tipos como Orion es algo fuera de lo común pero completamente valorable para quienes aún no están desumanizados bro. Cuando Makena estaba a tope, la sorpresa llego. “Me voy 10 minutos, pero los dejo con unos compas que la rompen, son de La Plata, ruido para Proto y Don Nadie” dijo y cuando nadie en el recinto se lo esperaba dejo el escenario incendiado mientras Proto y Don Nadie entraban en escena. Punto y aparte para otra muestra real de lo que es este tipo, un extraterrestre dentro del rap nacional. Sin ningún tipo de berretin de estrella, el artista principal le deja el escenario a quienes lo acompañaron en uno de los mejores momentos de la noche. Muy bien diez.

Proto y Don Nadie, platenses también, salieron sueltos, recargados con la energía que emanaba el público y por alrededor de 30 minutos hicieron delirar a los presentes con sus estilos tan diversos como conjugables. Con barras crudas y un rap bien rapero lograron dejarle la tarima con el fuego controlado al chino que al rato volvió con más energía que antes, ya sin buzo pero completamente alienado a su rap. Era su noche, fue su noche.

Eran cerca de la 1 de la mañana cuando arrancó esta última parte del show, dónde dando muestras de lo escrito anteriormente, el chino se dio y les dio el gusto a los presentes de expresarse, invitando a quienes lo deseaban a subir al escenario a tirar un free. La fila era interminable y los diversos estilos de los Mc´s hacían saltar y aplaudir a todo Makena. En este “segundo acto” hubo lugar para esos clásicos como Supositorio, el 24/7 y Eco en el Silencio. El alto escenario de Makena era humo. “La música es energía y el feedback es lo que retroalimenta todo” decía Orion con una expresión de quien está disfrutando de todo luego de dos años sin pisar un escenario.

Un show completo, diverso, con matices, lleno de climax y con muchísimo rap del bueno, de ese que escupe Orion como si fuera sencillo rimar y decir tantas cosas. El rap nacional necesita para mantener su impronta de lucha, artistas como el chino y él no le esquiva al compromiso que tiene implícito en su arte, en sus letras, en su forma de ser y manejarse. Me encantaría decir que hay mucho Orion Xl sueltos por ahí, pero lamentablemente, es un excepción a la regla de hoy, a la mentira en la que se convirtió la escena nacional que hoy se preocupa más por los canjes de Instagram que por un rap comprometido. Por eso se celebra, por eso se destaca y está bien que así sea.

La noche termino bien arriba y las manos quedaron rojas de aplaudir una y otra vez. El Chino le dio rienda suelta a su rap contestatario y el público acuso recibo dejando todo en cada tema. “Esta es mi casa, arranque acá con 17 años tirando mis primeras rimas y acá estamos años después” esbozo el chino con cierta emoción dejando en claro el significado que tiene el escenario de Makena para él. Nadie lo quería pero el final había llegado y era tiempo de volver al mundo real, luego del enorme viaje raperil que nos regalo este enorme artista platense.

Salimos de Makena medios drogis, sin entender demasiado pero llenos de música. Felices por lo vivido, felices por volver a sentir esa magia de los shows. Hablando de la angustia que se siente cuando el último acorde suena y el periplo termina, pero enormemente reconfortados de que poco a poco hay más arte y cultura y menos barbijos por ahí. Makena quedaba atrás mientras la parada el 151 se iba llenando y la noche ya era historia.

 

Agradecimientos: Especialmente a Pedro Bonetto por la invitación, por la buena onda y por tanto laburo puesto en esta gira espectacular. Al Chino Orion por su rap, la invitación y su lucha constante por un arte libre y comprometido.