1° de Julio - Día Internacional del Reggae
Hay músicas que se escuchan de oreja, pero el reggae... ¡el reggae te pega derecho en el pecho, hermano! No es solo un ritmito para mover los hombros; es una filosofía de vida, un aguante total y una bandera de paz que viaja por el mundo. Por eso, cada 1 de julio, el planeta entero se pone en la misma sintonía para celebrar el Día Internacional del Reggae.
La historia de esta fecha nació allá por 1994 en Jamaica. La movida la armó una activista llamada Andrea Davis, inspirada por un discurso de Winnie Mandela en Kingston. Ella contó cómo el reggae le había bancado la cabeza y el espíritu al pueblo sudafricano en las épocas más jodidas del Apartheid. Ahí saltó la chispa: había que armar un día oficial para unir a los negros, los blancos, los de acá y los de allá en un solo abrazo musical.
Más que música: Un patrimonio de la humanidad (¡Posta!)
El impacto de este sonido es tan groso que la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Y sí, ¡si es una locura de lindo! Desde los viejos conocidos como Bob Marley, Peter Tosh o Bunny Wailer, hasta las bandas que escuchamos acá clavados con un fernecito en la mano, el reggae siempre fue el diario del pueblo. ¿Y de qué te habla? Te habla de:
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Paz y Unión: Una invitación a tirar todos para el mismo lado, sin importar de dónde vengas.
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Resistencia y Justicia: El grito de los que no tienen voz contra los que abusan del poder (lo que los vagos rastafaris llaman "Babilonia").
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Buena vibra: Una conexión hermosa con la tierra, el respeto y el amor propio.
"La música reggae es el latido del pueblo. Te hace bailar, pero también te hace reaccionar".
Del ska al living de tu casa
Aunque acá en Córdoba somos fanáticos de las bandas que te hacen saltar, el reggae tiene un viaje re lindo. Nació a fines de los 60, hijo del ska y del rocksteady. Al principio iba a mil por hora, pero los músicos jamaiquinos dijeron: "Pará un poco la moto". Le bajaron las revoluciones y ahí apareció esa magia: el bajo bien gordo que te retumba en el piso y la guitarra marcando el contratiempo. Una delicia.
Acá en Argentina, y sobre todo en la Docta, el reggae pegó fuerte. ¿Quién no se clavó un temazo de Los Cafres, Nonpalidece o los Dread Mar I mientras caía la tarde? El reggae cruzó el océano y se tonificó con nuestro propio paisaje.






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