UN POCO MUCHO DE BUEN RAP: WILLY BRONCA

UN POCO MUCHO DE BUEN RAP: WILLY BRONCA
UN POCO MUCHO DE BUEN RAP: WILLY BRONCA
UN POCO MUCHO DE BUEN RAP: WILLY BRONCA
UN POCO MUCHO DE BUEN RAP: WILLY BRONCA

Por Kevin Dirienso Poter - @kevindpoter

Musicalmente una de las mejores apariciones del género. Willy Bronca es impacto en cada melodía. Su música es inquieta y viene envuelta de una búsqueda para nada estigmatizada. Un artista que le aporta frescura y aires de cambio al rap argentino.

Encontrar o llegar a artistas como este es una grata alegría porque marca la cantidad de vertientes sonoras que puede tener el rap local y que hace tiempo parecía morir de una vereda o la otra de los mismos sonidos y el mismo flow. En Argentina hay talento, mucho, diverso y que merece ser reconocido. Willy Bronca integra ese grupo que vino para darle una vuelta de rosca más, para no cesar una búsqueda en la que parece nunca encontrarse a sí mismo. 

Su disco del 2020 es una joya estupendamente ordenada para dejarte pensando pero lleno de música… lleno de rap y de todo eso que tiene para ofrecer este MC. A nadie le estoy diciendo nada nuevo, pero si hay alguien ahí que no conocía a este artista, ahora sí y créanme que esta nota valió completamente la pena.

Pero para hacer las cosas como corresponde vamos a ir al principio. Al inicio de las cosas. Willy Bronca nació en otro país, pero se crió acá, de barrio en barrio, captando y aprendiendo todo eso que los barrios nos dejan. A sus cortos años, le llegó un compilado de rap cubano underground y el Hip Hop entró en su vida como esa llama que se enciende para cambiar algo. Este dato no es menor para entender su música, para comprender de dónde provienen esas barras contestatarias. El rap cubano es el rap protesta en potencia, los grandes artistas que la Isla le ha brindado a nuestro género en su mayoría, descargan sus pasiones viscerales de una lucha por sus convicciones. Willy Bronca es el claro ejemplo de eso. Bronca, rabia contra un poder establecido que no hace más que maquillar nuestro presente.

Las primeras letras, los primeros ritmos y el descubrimiento vinieron luego y a lo largo de esos procesos, que también podemos escuchar en sus canciones. En el medio la cultura misma en su máxima expresión y el compartir con algunos B-Boys y B-Girls le dio ese ímpetu de movimiento en sí mismo. Si hay algo que lo destaca es su transparencia al hablar de un país muy potable para hacer música de manera independiente y no morir en el intento, el cual ve “bien posicionado” para explotar a nivel local, algo que aún no ha sucedió, al menos en su mayoría. Pensar en un rap a nivel mainstream que lleve la protesta y la crítica social como bandera, parece, a simple vista un suceso inédito, excepto en Estados Unidos. Sin embargo, este Mc, convence desde su música, siendo tan versátil como punzante.

Willy Bronca reniega de los estereotipos y se niega a caer en ellos para que el barrio sea más escuchado. Una verdad indiscutible al día de hoy, independiente o no, el negocio se deglute cualquier intento genuino por darle voz a los que no tienen y la balanza de la lucha para allí se inclina en su proceso artístico. Ya sea rapeando, escribiendo, produciendo o tocando el cajón peruano, Willy logra jamás salirse de un eje que parece ser la piedra filosofal de su persecución artística.

Su álbum del año 2020, el primero en materia discográfico llamado “Es un montón”, es justamente, un montón de ideales que fueron escupidos sin importar el ritmo que se le ponga encima. Desde boombap, pasando por el trap y con un doble tempo impresionante, Willy eructa un rap bárbaro, sincero y con muchísima visión social. Con una canción no se cambia el mundo, pero cuanto que le aporta a ese cambio un par de estrofas contundentes.

Si bien su música está repleta de mensajes anti represión, con dardos sin tregua hacia la asquerosa política corrupta que se ejerce en nuestro país, la inestabilidad económica, la violencia de género, etc. Y en dónde logra expresar a través de su arte, una contundente realidad de Argentina, Willy Bronca sabe y entiende que no hay mejor lugar en el mundo para cambiar los paradigmas con el arte como acá, en Argentina, al que define como “un país con un poder autogestivo enorme”. Y es importante remarcar esto último, para aquellos que piensan que vomitar realidades en cada track es contraproducente a un crecimiento colectivo a nivel cultural. Escuchar un trap protesta, al mejor estilo Kani, es fundamental para los que vienen, que por cuestiones etarias son más adeptos a los nuevos sonidos.

Ese es Willy Bronca, arte en estado puro. Un rap para nada descartable sino lleno de matices para inundar tu mente de conceptos. Un artista con una búsqueda interminable y una sensibilidad necesaria para estos tiempos de moda deglutible y donde nada vale más que lo bizarro. En tiempos violentos, la cultura necesita, merece, exige raperos como Willy Bronca