INEXORABLEMENTE UNDERGROUND.

INEXORABLEMENTE UNDERGROUND.

Por Kevin Dirienso Poter - @kevindpoter

Y de repente, casi en un abrir y cerrar de ojos, el rap (tal vez el género más bastardeado de la historia de la música) es admirado y compartido por todos. Al erre a pe le llegó su hora, acá en Argentina, porque en otros puntos cardinales ya suena hace rato. Y esa visibilidad asombrosa pone en el mapa un género al que acá nadie le daba bola, al que acá le daban vuelta la cara con sonrisa burlona y tintes de superioridad.

Son ahora esos eruditos del cuarto arte los que ven en el rap algo deslumbrante o tal vez, simplemente ven en él la posibilidad de ser  “virales”. Muchos confunden viralidad con fama y lo que es peor aun fama con talento. Creanme que ninguna de ellas van de la mano. No hace falta ser talentoso para tener éxito y ejemplos tengo miles, ni tampoco ser viral es ser famoso, pero bueno, el mundo 2.0 cambio las reglas del juego y hoy los ojitos de las aves rapases se posan en la cultura Hip Hop no por su calidad artística y su profundidad política y social sino por los views, las zapatillitas de moda y por que hoy garpa.

Son esos filósofos de la nada misma los que ven en la cultura un espacio para hacerse conocidos a costillas de un movimiento que va mucho más allá. Un conglomerado de acciones que ni siquiera les importan porque no las investigan, no les interesa y porque no esta dentro de su capacidad en sus objetivos. Son ahora esos quienes antes daban vuelta la cara y con esto me refiero a esos enormes medios de comunicación que detrás no tienen periodistas de vocación sino un gerente de traje y corbata, un empresario, los que invadieron el Hip Hop con su dinero para invertir poco y ganar toneladas.

No solo en el epicentro, en el día a día de la sociedad se ve la desigualdad. En el mundo comunicacional esas diferencias son abismales y un pez chico jamás se va a comer a un tiburón. No por su valentía o sus capacidades sino por la fuerza natural de las cosas. Con dinero y su voracidad empresarial tapan cualquier intento geniuno de un periodismo sin intereses más que compartir, expandir, enseñar y aportar sobre Hip Hop. Ahí es donde este círculo vicioso se hace gigante y asfixia a quienes queremos romper esas garras. “El rap para mi será siempre inexorablemente underground” dice el chino Orion en una charla con Revista Flow allá por mediados de abril y cuánta razón hay detrás de esas palabras. Yo me pregunto, me pregunto y escribo…¿Cuántos de esos que hoy son “amantes del rap” o que dicen sentir el Hip Hop” estarían si esto fuese por amor como hasta hace unos años? ¿Cuántos de esos nuevos personajes se quedarían cuando explote otra moda? De eso hablo, a eso voy.

Es peligroso darle “las llaves del club” a quienes no lo quieren con amor sino con un interés. Y lo peligroso es que esas llaves hoy las tienen los que saben poco y nada de todo esto. Todo, todo ahora se confunde y mimetiza. Lo mimetizan y de golpe el trapero es rapero, el ¿rktero? es rapero y el rapero rapero no existe. El rap viene de la calle, para la calle, del pueblo para el pueblo, y parte desde ese lugar para ocupar un rol digno de compartir realmente en la sociedad. Hay personas a las que no les gusta escuchar verdades, hay personas que prefieren el “vacilon” para distraerse, pero amigxs eso no es rap.

Son esos empresarios de traje, que manejan autos de alta gama y que seguramente no tienen ningún conflicto en llegar a fin de mes, los que han etiquetado todo como rap, porque hoy los planetas se alinearon y vende. Pero lo que están vendiendo NO ES RAP, ni mucho menos tiene algo que ver con el Hip Hop. El rap y el reggaetón no tienen nada que ver, el rap y el trap tampoco y la nueva moda de turno el rkt menos que menos.

Cuando va a ser el dia que el rap tenga una categoría propia dentro de los grandes premios. Hay miles de categorías y lugar para todos los géneros, algunos hasta tienen varias ternas. Porque el rap no tiene una, porque siempre los ternados son gente que no tiene nada que ver con el erre a pe, que pasa, es invisible. “Música Urbana” esa maldita etiqueta otra vez que hace que la oportunidad de ser visibles sea mínima. Hace años que el rock dejó de decir lo que tiene que decir, hace tiempo que es servil a los tiempos que corren, se volvió tibio y predecible, pero el rap no, y creo que jamás lo será, al menos, el buen rap, el de verdad. ¿Cuándo va a llegar la oportunidad?

Lamentablemente, parte del periodismo es servil a esta industria, a esta nueva moda que sin procesar se deglutió todo de golpe. Sepan que existen artistas detrás de esa nube de humo que han creado. Crean que hay mensaje para dar detrás de esos estereotipos que venden. Entiendan que esto es más grande que cualquier billetera y que, en el caso del rap, será siempre, “inexorablemente underground” como diría mi estimado Orion Xl.